domingo, 16 de noviembre de 2014

Katya Adaui Sicheri








-La última mentira que dijiste.

-"Mañana te escribo”. Incluso te la dije a ti.

-¿Cómo llegás al momento de sentarte a escribir? ¿Algún ritual u obsesión?

-Es algo insaciable. Puede ser a cualquier hora, mejor de madrugada cuando todo hace silencio, incluyéndome. Al estar frente a la compu… El alivio de haberme entregado. Anoto en libretas; una observación inútil nunca es inútil: podría servir más adelante. Cuántas ideas sueltas se han enmarañado luego con propiedad. Durante el tiempo que paso sin escribir siento una deliciosa abstinencia en espera de ser rota, tampoco me la tomo tan en serio. Hago otras cosas también.

-¿Golpes de inspiración o trabajo constante?

-Ambos, te diría, a destiempo. Hay que sentarse con el deseo desnudo, involucrarse en todo sentido, como un enamoramiento que pasa siempre por las mismas fases: vértigo, locura, placer, calma; vértigo, locura, placer, calma, adioses.

-¿Durante ese proceso, imaginás un lector? ¿Es alguien definido?

-¿Cómo definirlo? El otro siempre es un enigma. Es maravilloso este enigma, desconocer. ¿Dónde está, qué está haciendo, qué lo mueve? Ni idea. A la única lectora que imagino real es a mí. Si me conmueve lo escrito, quizás a alguien más lo haga. Pienso en el lenguaje, en comunicar entre tanta pregunta permaneciendo abierta.

-¿Qué otras actividades te inspiran?

Muchas cosas me ponen en estado de escritura: en primer lugar: leer mucho. En medio de la lectura me dejo asaltar, me entusiasman esos disparadores inesperados, su poder; el ciclo de escritura vuelve a comenzar. Caminar también me pone en ese estado, entre relajada y alerta para observar. Y escuchar: alguien está diciendo siempre algo con potencial… Igual a todo uno llega tarde.    

-¿Sentís que tu escritura evoluciona o se modifica con el tiempo?

-De chica era una muy buena atleta. Quedaba entre las primeras en cien primeros planos pero nunca primera aunque diera todo de mí. ¿Qué velocista puede asumir la dolorosa rabia de no rebajar un segundo? Un segundo en el deporte es una vida. Cuando escribes persistiendo, “fracasando mejor” como diría Beckett, la escritura crece. La competencia es otra, es contra otro tiempo, es contra lo que muere. Una epifanía interior. Comprendes que van sumándose experiencias, libros, viajes, pérdidas, amores, y todo eso no solo te está alimentando, te está nutriendo: la escritura se moldea solidificándose, las obsesiones se vuelven más nítidas, también para uno. Al mismo tiempo, aceptas que todo lo que tienes por decir no sabrás decirlo nunca. “Tablas”, como dicen acá.

-¿Tenés alguna idea postergada por sentir que te faltan herramientas?

-Cuando recién comenzaba a dedicarme a escribir, entre los veintes y los treintas, me faltaba casi todo pero era muy atrevida. Ahora puedo tener un poco más de técnica pero me falta atrevimiento. Espero encontrar el balance, perderlo otra vez.

-¿Cómo es tu experiencia con los editores y el proceso de publicación?

-Debí pagar para publicar mis dos primeros libros de cuentos, una práctica extendida entre algunas editoriales independientes en el Perú (necesitan dinero para comenzar, como toda empresa, pero cuando ganan con tu libro incumplen con pagar regalías). Además aparece este cuchillo: ¿pago y puedo publicar cualquier cosa? Aposté por un retorno emocional: persisto confiando en que alguien querrá lo que yo. Estoy agradecida con mis editores: con Borrador y Planeta en Perú, y con la editorial Criatura de Uruguay. Acogieron cuentos y una novela brevísima. Somos buenos amigos. He tenido suerte.
-¿Qué es un buen editor?

-Es un suicida con red: reconoce, potencia, empodera. Es quien te acompaña en eso de fracasar mejor.... Tiene un tercer ojo falible. Un buen editor habla a tiempo, se entromete, se desespera, cree y duda contigo. También mira lo comercial pero no se queda mirándolo. Como ejemplo de todo esto, te hablo desde lo que sé, las dos editoras que saltaron conmigo, Gracia Angulo y Julia Ortiz.

-¿Cómo se escribe hoy? ¿Las redes sociales modificaron la manera en que se piensa?

Escribir como la ganancia de lo íntimo es un oficio artesanal. El barro es barro. Las redes sociales son otra cosa a las que nos acostumbramos. Twitter para el microcuento; Facebook, un diario. Yo los veo así. Lugares de encuentro y desencuentro. De ellos cada uno toma y devuelve lo que puede y quiere. ¿Viste el proyecto “Biblioteca del futuro”? Se planean hoy cien libros para 2114…

-¿Con qué criterios define la crítica cuáles autores son importantes?

-Qué sé yo.

-El último libro que te haya sorprendido.

-Space Invaders de Nona Fernández. Los horrores innombrables de la dictadura chilena siguen dándonos escritores capaces de mirar más allá del “yo”. Este libro pequeño es brutal, coro de niños adultos –o adultos niños– frente a recuerdos anuladores. Pese a ellos intentan crear.

-Un contemporáneo al que admires profundamente, en secreto.

 -“Mirar la obra y no la biografía”, dice María Negroni. Sin saber que sabía eso me pasa que no suelo admirar personas, gozo de lo que han creado... Obras de mi generación que me resuenan con nombre propio: el trabajo de Marina Perezagua, Félix Bruzzone, Alejandra Costamagna, Samanta Schweblin, Mariana Enríquez... Una lista abierta.

-Tu top five. Vale todo.

-Por ahora siguen siendo los mismos:
1. Poemas inéditos y poemas elegidos, de Cesare Pavese.
2. El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger.
3. Poesía completa, de José Watanabe.
4. Ante el dolor de los demás, de Susan Sontag.
5. La trilogía de Auschwitz, de Primo Levi.

-¿Cómo es tu relación con el dinero?

-Estamos en una “relación complicada”. Renuncié a mi trabajo alimentario, querido y seguro en una oficina en Lima para estudiar en Buenos Aires. Estoy viviendo de mis ahorros, frileo corrigiendo libros, escribiendo notas. Busco ofertas 2x1, comparo precios. Siento que cada vez necesito menos, me voy desaferrando. Después me preocuparé (me digo mintiéndome).   

-¿Y con el tiempo? ¿Cuando se resigna para escribir, digamos, "profesionalmente"?

-Para escribir hay que proteger con el alma la soledad y el silencio; mandarlos al diablo, 
salir, alimentar el mundo interior estando en la vida.

-¿Imaginás cómo te perciben tus pares? ¿Y el que te lee? ¿Es lo mismo?
        
-Quisiera imaginarlos pero esa imagen, justo por ser una imagen, un reflejo, se me escapa.

-¿Qué te angustia?

-Es la misma angustia que compartimos todos. La angustia de la muerte. La combato viviendo.

-El mejor consejo que te dieron.

-Seguro fue mi madre; tiene que ver con la respuesta de arriba: “El hambre viene comiendo”. Funciona siempre/////.


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KATYA ADAUI SICHERI

Nació en Lima en 1977. Es
escritora y fotógrafa. Este año publicó Nunca sabré lo que entiendo con Planeta en Perú. En 2013 presentó el libro de relatos Algo se nos ha escapado con Criatura Editora en Uruguay y Argentina. En 2011 dicho libro fue publicado en Perú con Borrador Editores. En 2007 publicó Un accidente llamado familia con Matalamanga. Sus cuentos aparecen en Review Magazine (EE.U.U., 2013); Mi madre es un pez (Libros del Silencio, España, 2012); Más allá de la medida, I Premio internacional de microrrelatos del Museo de la Palabra (España, 2010); Asamblea Portátil, muestrario de nuevos narradores iberoamericanos (Casatomada, Perú, 2010), entre otros. Escribe el blog: www.casadeestrafalario.lamula.pe


PROYECTOS

Estoy estudiando la maestría en escritura creativa de la UNTREF dirigida por María Negroni, metida en mi cuarto libro, el tercero de cuentos.






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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Juan Terranova











-La última mentira que dijiste.

-Hace poco dije que no había leído un libro de un autor joven para no tener que responder
que me había parecido muy aburrido.

-¿Cómo llegás al momento de sentarte a escribir? ¿Algún ritual u obsesión?

-Todos nos masturbamos frente a nuestras pantallas. Aparte yo escucho composiciones para piano. Scriabin, Schubert, Schönberg, Mozart, incluso Haydn.

-¿Golpes de inspiración o trabajo constante?

-Ambos.

-¿Durante ese proceso, imaginás un lector? ¿Es alguien definido?

-Escribo a conciencia primero para la redacción de la RevistaPaco.com y luego para sus
lectores.

-¿Qué otras actividades te inspiran?

-Mi inspira siempre lo que ponen Cristino Bogado e Ignacio Irulegui en Facebook. La Unesco debería financiar esas cuentas.

-¿Sentís que tu escritura evoluciona o se modifica con el tiempo?

-Sí, creo que voy escribiendo mejor y al mismo tiempo voy perdiendo intensidad y fuerza. El odio y el amor son constantes.





-¿Tenés alguna idea postergada por sentir que te faltan herramientas?

-No necesito sentir que me faltan herramientas para postergar. Es algo que me sale naturalmente. Después esta ese dicho de Bresson: de más recursos dispongo, menos hago rendir los que tengo.

-¿Cómo es tu experiencia con los editores y el proceso de publicación?

-Si un editor no sabe leer es un imprentero. Hoy abundan. Pero incluso los imprenteros pueden hacer buenos libros. Aunque, puta madre, es tan, tan aburrido hablar con ellos en una presentación o alguno de los otros eventos del mundo literario.

-¿Qué es un buen editor?

-Fernando Barrientos de El Cuervo, Bolivia, es un buen editor porque es un lector que sabe hacer libros.

-¿Cómo se escribe hoy? ¿Las redes sociales modificaron la manera en que se piensa?

-Las redes sociales modificaron la forma en la que se ama, se desea, se fornica, ¿cómo no van a modificar la forma en que se piensa, ese detalle, ese residuo mental?

-¿Con qué criterios define la crítica cuáles autores son importantes?

-La crítica como institución no existe hoy. Los autores importantes tampoco. Y en todo caso los define el dinero, la plutocracia, ese ano contra natura llamado periodismo cultural, no la crítica.

-El último libro que te haya sorprendido.

-Critica della Vittima de Daniele Giglioli. No hay traducción al español, pero habría que traducirlo ya.

-Un contemporáneo al que admires, en secreto.

-La admiración me resulta incómoda. Preferiría no admirar a nadie. Y sin embargo lo hago. Admiro mucho a Pablo Gianera. Te admiro, Pablo. Ya no es secreto.

 -¿Cómo es tu relación con el dinero?

-Complicada. ¿La de quién no?

-¿Y con el tiempo? ¿Cuánto se resigna para escribir, digamos, “profesionalmente”?

-El tiempo para escribir lo encuentra cualquier analfabeto funcional. Sobran ejemplos. Lo que hay que defender es el tiempo de lectura que es, a mí criterio, mucho más vulnerable.

-¿Imaginás cómo te perciben tus pares? ¿Y el que te lee? ¿Es lo mismo?

-Si Nicolás Mavrakis me dice que acerté en algo, me pongo contento.

-Tu top five. Vale todo.

-Argentina, Italia, Rumania, Rusia, Bolivia.

-¿Qué te angustia?

-El aburrimiento, la miseria conceptual, que se me corte Internet.

-El mejor consejo que te dieron.

-“Los errores existen. Hay que asumirlos y seguir.” Me lo dio mi viejo. Que Dios lo bendiga/////.


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JUAN TERRANOVA


Nació a fines de 1975 en Buenos Aires. Es crítico de libros, ensayista y narrador. Su próximo libro se titula Sexo, nazismo y astrología y va a salir en breve por la editorial Punto de encuentro, dentro de la Colección Federal de Literatura Contemporánea.











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jueves, 6 de noviembre de 2014

Tatiana Goransky













-La última mentira que dijiste.

-En Medellín, cuando te dije que te entregaba este cuestionario ni bien llegaba de viaje.(Cuatro semanas después... aquí está).
      
-¿Cómo llegás al momento de sentarte a escribir? ¿Algún ritual u obsesión?

¡Llego como puedo! Aunque en realidad nunca escribí nada bajo los efectos del alcohol y mirá que soy de tomar más de una copita.
Con respecto a los rituales, fueron cambiando con los años. Al no quedar ninguno fijo, debería contestarte que no los tengo. El tema con la obsesión es otro, lo vuelco por completo en mis textos, nunca antes de comenzar.
      
-¿Golpes de inspiración o trabajo constante?

Trabajo constante y esos dos o tres días al año en dónde aparece ese personaje, ese ambiente, esa historia con la que te querés casar.

-¿Durante ese proceso, imaginás un lector? ¿Es alguien definido?

-Cuando escribía columnas, sí. Para mis novelas, no. Achicarían el universo textual y trato de que suceda exactamente lo contrario.
      
-¿Qué otras actividades te inspiran?

Es una lista a la que por suerte, todavía, no le encontré límite. Si hay algo que me interesa, voy y trato de hacerlo. Si me sale bien o mal, no importa. La parte de investigación es ni más ni menos que la aventura misma. Y, para mí, sin aventura no hay relato. De cualquier manera, si preferís una respuesta que tenga que ver más con las influencias que con la inspiración, te puedo decir que el cine me puso a escribir más de una vez.
      
-¿Sentís que tu escritura evoluciona o se modifica con el tiempo?

-Espero que sí, que se modifique. Sentir que escribo lo mismo una y otra vez me deprimiría mucho. Pero no es casual. En mi caso es un trabajo que hago cada vez que me planto ante un nuevo libro. Creo que no repetirse es uno de los desafíos más grandes de nuestro oficio.
      
-¿Tenés alguna idea postergada por sentir que te faltan herramientas?

-Siempre. Ahora mismo estoy escribiendo un texto que se llama “La Desinteligencia”, espero no demorarme demasiado. La desinteligencia me atrapa día a día. Por eso estoy volviendo a leer sobre música, matemática, física, todas cosas que representen un desafío durante el acto mismo de la lectura. Diccionario en mano, comprensión por contexto... estoy casi como en la primaria.
      
-¿Cómo es tu experiencia con los editores y el proceso de publicación?

-Es un tema difícil. Soy de las románticas que esperan encontrar un novio para el texto. Es común toparse con buenos correctores. Hombres y mujeres que son excelentes a la hora de pulir, pero que no necesariamente logran explotar todas las potencialidades del relato. Si tengo que dar nombres, te diría que mi experiencia con Ricardo Romero en “Don del Agua”, me confirmó que están allá afuera, que existen y que hay que encontrarlos.
      
-¿Qué es un buen editor?

-Ante todo un buen lector. Alguien que logra  ver en un texto cosas que el escritor pasó por alto o ni siquiera imaginó. Alguien que está lleno de preguntas, que te inquieta, que te hace volver al abismo una y otra vez. Un buen editor también te tranquiliza, pero nunca a costa de que te abandones, bajes los brazos y te contentes con publicar algo mediocre.
      
-¿Cómo se escribe hoy? ¿Las redes sociales modificaron la manera en que se piensa?

-No quiero generalizar. Se escribe de tantas maneras como escritores existen. Trabajé muchos años en revistas y sé que se puede “crear tendencia” con un solo titular. Así que aquí me planto. Con respecto a las redes sociales solo me quedo en la obviedad: exacerban las ganas de muchos escritores de publicar antes de escribir.
      
-¿Con qué criterios define la crítica cuáles autores son importantes?

-El día que los comprenda, abandono. Temo termine urdiendo fórmulas para convertirme en un autor importante y me olvide de todo lo que amo.

-El último libro que te haya sorprendido.

-“La caravana de Gardel”, de Fernando Cruz Kronfly. Tal vez por tratar un tema que me apasiona, tal vez por su construcción tanguera repleta de modismos. Tal vez porque leído en voz alta es como recitar la letra de un larguísimo tango. "Los restos mortales" de Hugo Salas. Un libro al que quise renunciar en cada página y cada página no me dejó.

-Un contemporáneo al que admires profundamente, en secreto.

-Prefiero que siga siendo un secreto. A veces, cuando uno se sumerge de lleno en el mundo de otro autor, quiere pensar (al menos por un segundo) que lo transita solo.
      
-¿Cómo es tu relación con el dinero?

-Poco realista.

-¿Y con el tiempo? ¿Cuánto se resigna para escribir, digamos, “profesionalmente”?

-Después de ser madre cambió mi respuesta a esta pregunta. Ahora, el tiempo lo fabricamos entre todos.
      
-¿Imaginás cómo te perciben tus pares? ¿Y el que te lee? ¿Es lo mismo?

-A veces tu pares no te leen y piensan que conocen tus textos por tu manera de desenvolverte en la vida. La confusión entre persona y personaje es muy común. A mí también me pasa, pero trato de combatirlo promoviendo el intercambio de libros. El resto del tiempo, prefiero concentrarme en la escritura y encontrarme con mis colegas en los espacios de lectura y presentaciones, que tantas alegrías nos dan. Hace unas semanas, durante uno de esos encuentros, una escritora muy agradable vino a decirme que ya ni siquiera se puede escribir en primera persona. Las dos nos reímos. Ninguna va a dejar de hacerlo, pero tener que defender un personaje en primera, es ridículo.
Con respecto a los lectores que no escriben, tengo algunas ideas (de cómo me perciben)  por los mail o hasta las cartas que me han llegado. Por suerte, todas muy diferentes.
      
-¿Qué te angustia?

-La gente que se empeña en repetir la frase “El que mucho abarca, poco aprieta”.

-El mejor consejo que te dieron.

-Que desoiga a los que repiten la frase “El que mucho abarca, poco aprieta” . Que siga abarcando todas las disciplinas que me hagan feliz y me permitan seguir escribiendo/////.


Foto: Belen Fasulis


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TATIANA GORANSKY

Nació en Buenos Aires en 1977, es escritora y cantante de jazz. 
Se recibió de dramaturga en la Escuela Municipal de Arte Dramático y estudió la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires.

Comenzó trabajando para Uol, en su sección Uolsex, redactando reseñas de películas pornográficas y libros eróticos. En el 2005 se publicó su primera novela, Lulúpe María T (Símurg). En el 2008 ¿Quién mató a la Cantante de Jazz? (Tantalia). En el 2010 Don del agua (Gárgola). En el 2013 “Ball Boy” (Milena Caserola, El Octavo Loco) y se reeditó ¿Quién mató a la Cantante de Jazz? en formato de Ebook (Suburbano Ediciones, Estados Unidos). Participó en las antologías La Condición Pornográfica (El Cuervo, Bolivia, 2011) y Ficciones Súbitas (Ediciones De Aquí a la Vuelta, Argentina, 2014).

Escribió la columna Séxodo (2000/2013) y colaboró con las revistas El Interpretador, Los Noveles, Lugares, El Planeta Urbano, Bacanal, Gabo, Contraseñas, Aerolíneas Argentinas, BA Mag, Agasex España y Suite.

Este año se volvió a publicar su policial ¿Quién mató a la Cantante de Jazz?, esta vez por el sello marplatense Ediciones Letra Sudaca. Activa en el circuito de festivales policiales, ha participado del “Buenos Aires Negra” (BAN), el “Festival Azabache” y  “Medellín Negro”.

El 7 de noviembre, a las 19.00hs, se presentará en la “Feria del Libro de Mar de Plata”.

En febrero participará del “BCNegra”, para presentar la edición española de ¿Quién mató a la Cantante de Jazz? (Cazador de Ratas, 2015).








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